Internacionales

El mundo se paraliza ante propagación del COVID-19

Estados Unidos cerró sus fronteras a los vuelos internacionales. Italia permanece en cuarentena, con todos sus comercios cerrados. El avance del coronavirus obligó a las principales naciones el mundo a tomar decisiones drásticas.

Luego de minimizar el impacto de la crisis sanitaria, el presidente estadounidense Donald Trump anunció restricciones severas a la entrada de personas desde Europa, lo que causó furor al otro lado del Atlántico. En cuestión de horas, incluso la zona europea de libre tránsito parecía cambiar de naturaleza: Había guardias en cruces fronterizos donde no había fronteras discernibles y numerosos aeropuertos cerraron.

El director de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), Robert Redfield, destacó que la mayoría de los casos del virus COVID-19 están vinculados con Europa, a la que calificó de “la nueva China”. La cifra de muertes en Italia superó el millar y más de 15.000 personas han dado positivo de la enfermedad.

Sin embargo, el doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, reconoció que Estados Unidos está rezagado con respecto a otros países en cuanto a la realización de pruebas.

“Es un fracaso, hay que admitirlo”, afirmó Fauci en un encuentro con legisladores.

La Unión Europea se apresuró a condenar la decisión “unilateral” de Trump, al declarar que la pandemia de coronavirus es una “crisis global, no limitada a continente alguno y que requiere la cooperación en lugar de medidas unilaterales”.

Los mercados financieros mundiales sufrieron más caídas el jueves. A eso de las 10:15 de la mañana el índice S&P 500 bajaba 7%, cuando se frenaron las transacciones temporalmente debido al abrupto desplome del mercado. El S&P y el promedio industrial Dow Jones están cerca de perder 20% de su valor en comparación con el récord que alcanzaron el mes pasado, al concluir una de las rachas más prósperas en la historia de Wall Street. El Dow Jones perdía unas 1.800 unidades, casi 8%.

El virus detectado hace tres meses en China sigue avanzando por Asia, Europa y el Medio Oriente, ha provocado pánico financiero y en días recientes ha soltado una cadena alucinante de acontecimientos. Quedaron cancelados torneos de fútbol europeos, torneos de basquetbol en Estados Unidos, las clases en escuelas y universidades, así como bodas, bautizos, funerales, paseos nocturnos y todo tipo de eventos culturales.

La enfermedad acechaba incluso a los más poderosos: el primer ministro canadiense y su esposa se pusieron en cuarentena voluntaria luego que la esposa mostró síntomas de resfriado y el director de comunicaciones de la presidencia de Brasil dio positivo a la enfermedad apenas días después de reunirse con Trump en Mar-a-Lago.

Otros acontecimientos incluyen la designación oficial de “pandemia” por parte de la Organización Mundial de la Salud, la drástica prohibición de la mayoría de los viajes entre Estados Unidos y 26 países europeos y la rápida sucesión de anuncios de infecciones entre estrellas de Hollywood, luminarias del deporte y dirigentes políticos, además de turistas en cruceros. Adicionalmente, el trasfondo de todo es el derrumbe de economías a través del mundo que afectan a todos, no sólo a los inversionistas de Wall Street.

“Se podría decir que es el equivalente infeccioso de un gran terremoto que nos va a sacudir durante semanas”, dijo el doctor Jeff Duchin, un alto funcionario de salud pública en Seattle, uno de los focos principales de la epidemia en Estados Unidos.

Los mercados europeos tuvieron una de sus peores jornadas en la historia, a pesar de la medida de estímulo del Banco Central Europeo de comprar bonos hasta por 120.000 millones de euros (132.000 millones de dólares). En Wall Street el mercado se desplomó 7% al comienzo de la jornada y las transacciones tuvieron que ponerse en pausa temporalmente.

El primer ministro británico Boris Johnson, cuyo país no estaba incluido en la prohibición estadounidense, calificó la pandemia de “la peor crisis de salud pública en una generación” y declaró que “muchas familias perderán a seres queridos antes de tiempo”.

La infección ha afectado a unas 127.000 personas en más de 110 países. La amplia mayoría se concentra en cuatro países: China y Corea del Sur, donde disminuyen los casos nuevos, e Irán e Italia, donde sucede lo contrario. Más de 4.700 personas han muerto en el mundo.

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