Provinciales

Rigen restricciones para evitar la circulación viral

Las restricciones impuestas por el Gobierno correntino para frenar el coronavirus se sienten con cada vez más fuerza en las calles de la capital correntina y en distintas ciudades de la provincia como es el caso de Paso de la Patria, que en las últimas horas cerró el acceso a su ejido urbano e invitó a los turistas extranjeros que se aprestaban a pasar el fin de semana largo a retirarse de la villa.



La decisión del intendente Eduardo Tassano de cerrar bares, casinos y confiterías se conjugó con las medidas de férreo control en el puente General Belgrano que resolvió el gobernador Gustavo Valdés ante el peligro de que la circulación viral comunitaria que ya se registró en el Chaco (donde hay 11 casos confirmados con una víctima mortal) llegue a Corrientes.
Las medidas de prevención comenzaron a endurecerse el domingo, cuando varias patrullas de la Policía provincial recorrieron la costanera para solicitar a los transeúntes que se retiren y regresen a sus casas para disminuir la interacción social.
Fue la primera demostración de que las acciones oficiales tendientes al aislamiento de los correntinos en sus domicilios irían en serio, en un proceso escalonado que se volvió más riguroso a medida que pasaron las horas y empezaron a llegar nuevos datos sobre el avance de la pandemia en territorio nacional
Jujuy registró el primer caso de coronavirus este martes y se sumó a la lista de provincias infectadas por el Covid-19, encabezada por provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Chaco.
Todo indica que ante el recrudecimiento de la emergencia sanitaria, los próximos pasos serán el cierre o la disminución en el ritmo de actividades de los comercios, además de restricciones de acceso a locales de atención al público. Todo con el fin de evitar la aglomeración de personas.
Con ese propósito, las farmacias correntinas de dimensiones más pequeñas comenzaron a recibir hasta un máximo de cinco clientes en simultáneo, mientras que guardias de seguridad controlaban el acceso de personas en la puerta. A medida que una salía, dejaban entrar a otra no sin antes rociarle las manos con una emulsión de alcohol y agua atomizador mediante.
Algo parecido se vio en los cajeros automáticos del Banco de Corrientes, en cuyos accesos se montaron carteles de advertencia para que dentro del ámbito donde funcionan los expendedores de dinero permanezcan “dos personas en espera como máximo”.
En algunos casos estas normas no fueron atendidas por los parroquianos, que prefirieron seguir con sus actividades sin atender las condiciones impuestas por las autoridades. Pero a medida que pasa el tiempo son cada vez más los correntinos que toman conciencia y deciden voluntariamente permanecer en sus hogares. Todo indica que esa conducta se generalizará en poco tiempo, a fuerza de nuevas restricciones a las actividades comerciales, laborales y de índole pública.

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